11/2/10

¿Existe el Infierno?


¿Qué dice el Antiguo Testamento?
¿Existe el Infierno? Una perspectiva global y apropiada de la Biblia, incluye un verdadero, eterno y físico infierno. ¿Qué crees tú?

Resulta interesante descubrir que existen más versículos bíblicos acerca del infierno, que los que existen acerca del cielo. He aquí algunos versículos del Antiguo Testamento sobre el infierno. Daniel 12:2 revela: “Y del polvo de la tierra se levantarán las multitudes de los que duermen, algunos de ellos para vivir por siempre, pero otros para quedar en la vergüenza y en la confusión perpetuas” El infierno es descrito aquí como eterno. Isaías 66:24 declara: “Entonces saldrán y contemplarán los cadáveres de los que se rebelaron contra mí. ‘Porque no morirá el gusano que los devora, ni se apagará el fuego que los consume:¡repulsivos serán a toda la humanidad!’”. En esta escritura, el infierno es descrito como un lugar donde el fuego no se apaga. Deuteronomio 32:22 enmarca al infierno como un lugar donde Dios derrama su ira: “Se ha encendido el fuego de mi ira, que quema hasta lo profundo del abismo. Devorará la tierra y sus cosechas, y consumirá la raíz de las montañas”. Salmos 55:15 ilustra al infierno como el reino de la maldad: “¡Que sorprenda la muerte a mis enemigos! ¡Que caigan vivos al *sepulcro, pues en ellos habita la maldad!”.

¿Existe el Infierno? — ¿Qué dice el Nuevo Testamento?
¿Existe el infierno? Si la clara enseñanza del Antiguo Testamento no es suficiente, el Nuevo Testamento tiene mucho más que decir. 2 Tesalonicenses 1:9 nos muestra: “Ellos sufrirán el castigo de la destrucción eterna, lejos de la presencia del Señor y de la majestad de su poder”. Apocalipsis 14:10-11, habla del anticristo, enseñándonos: “Beberá también el vino del furor de Dios, que en la copa de su ira está puro, no diluido. Será atormentado con fuego y azufre, en presencia de los santos ángeles y del Cordero. El humo de ese tormento sube por los siglos de los siglos. No habrá descanso ni de día ni de noche para el que adore a la bestia y su imagen, ni para quien se deje poner la marca de su nombre”. El infierno es un lago de fuego ardiente, como lo describe Apocalipsis 20:14-15: “La muerte y el infierno fueron arrojados al lago de fuego. Este lago de fuego es la muerte segunda. Aquel cuyo nombre no estaba escrito en el libro de la vida era arrojado al lago de fuego”.

¿Existe el Infierno? — ¿Qué dijo Jesús?
Aquellos que argumentan que el infierno no existe, lo hacen basados en su creencia de que Jesús enseñó amor, paz y perdón y que no enseñó acerca de un lugar eterno de ardiente castigo para los no creyentes. Sin embargo, la verdad es exactamente lo opuesto. Jesús enseñó acerca del infierno como nadie lo hizo en la Palabra de Dios. Jesús describió al infierno como un fuego que nunca se apagará (Mateo 3:12), un lugar de fuego eterno (Mateo 25:41), castigo eterno (Mateo 25:46) y como un lugar de tormento, fuego y sufrimiento (Lucas 16:23:24). Jesús enseñó específicamente acerca del infierno, muchas veces en su ministerio (Mateo 5:22, 29-30; 10:28; 18:9; 23:15,33; Marcos 9:43-47; Lucas 12:6; 16:23).

¿Existe el Infierno? — ¿De qué manera es justa una eternidad en el Infierno?
Si el infierno existe, ¿Cómo puede ser justo? ¿Por qué un Dios amoroso castiga a una persona por la eternidad, cuando sus pecados solo ocurrieron durante 70 u 80 años? La respuesta es que todo pecado finalmente está en contra de Dios, que es infinito (Salmos 51:4). Por lo tanto, como Dios es un ser eterno e infinito, todo pecado es merecedor de un castigo infinito.

Sí, Dios nos ama (Juan 3:16) y quiere que todos sean salvos (2 Pedro 3.9). Sin embargo, Dios es también justo y recto; él no deja al pecado sin castigo. Por eso, Dios envió a Jesús para que pague el precio por nuestros pecados. La muerte de Jesucristo fue una muerte infinita, para pagar nuestra deuda infinita de pecado, para que no tengamos que pagarlo en el infierno por la eternidad (2 Corintios 5:21). Todo lo que tenemos que hacer es colocar nuestra fe en Él y seremos perdonados y se nos promete un hogar eterno en el cielo. Dios nos amó tanto que nos otorgó la salvación. Si rechazamos su regalo de vida eterna a través del Señor Jesucristo, nos enfrentaremos a las consecuencias eternas de esa decisión: una eternidad en el ardiente infierno.

Si fueras a morir hoy, ¿estás cien por ciento seguro de que irás al cielo? ¡Asegúrate de ello hoy!

10/2/10

¡Oh, si en verdad me bendijeras…y me guardaras del mal! Y Dios le concedió lo que pidió.


La bendición del SEÑOR es la que enriquece, y El no añade tristeza con ella.

Cuando está quieto, ¿quién puede condenarle?; y cuando esconde su rostro, ¿quién puede contemplarle?

La salvación es del SEÑOR. ¡Sea sobre tu pueblo tu bendición!

Cuán grande es tu bondad, que has guardado para los que te temen, que has obrado para los que en ti se refugian, delante de los hijos de los hombres!

No te ruego que los saques del mundo, sino que los guardes del maligno.

Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo el que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.

El SEÑOR redime el alma de sus siervos; y no será condenado ninguno de los que en El se refugian.

I Cr. 4:10 Pr. 10:22 Job.34:29 Sal.3:8; 31:19 Jn.17:15 Mt.7:7,8 Sal.34:22

La justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él.


Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros seamos justicia de Dios en él.

Cristo nos redimió de la maldición de la Ley, haciéndose maldición por nosotros (pues está escrito: «Maldito todo el que es colgado en un madero»),

Pero por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención,

Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo, nuestro Salvador,

Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por amor a él lo he perdido todo y lo tengo por basura, para ganar a Cristo y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que se basa en la Ley, sino la que se adquiere por la fe en Cristo, la justicia que procede de Dios y se basa en la fe.

Ro.3:22 II Co.5:21 Ga. 3:13 I Co. 1:30 Tit.3:5,6 Fil. 3:8,9

(tomado de www. mensajescristianos.net)


Acercaos a Dios y Él se acercará a vosotros

Enoc anduvo con Dios.

¿Andarán dos hombres juntos si no se han puesto de acuerdo?

Mas para mí, estar cerca de Dios es mi bien.

El SEÑOR estará con vosotros mientras vosotros estéis con El. Y si le buscáis, se dejará encontrar por vosotros; pero si le abandonáis, os abandonará. Pero en su angustia se volvieron al SEÑOR, Dios de Israel, y le buscaron, y El se dejó encontrar por ellos.

Porque yo sé los planes que tengo para vosotros–declara el SEÑOR–planes de bienestar y no de calamidad, para daros un futuro y una esperanza. Me invocaréis, y vendréis a rogarme, y yo os escucharé. Me buscaréis y me encontraréis, cuando me busquéis de todo corazón.

Entonces, hermanos, puesto que tenemos confianza para entrar al Lugar Santísimo por la sangre de Jesús, por un camino nuevo y vivo que El inauguró para nosotros por medio del velo, es decir, su carne, y puesto que tenemos un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe.

Stg. 4:8 Gen. 5:24 Am. 3:3 Sal. 73:28 II Cr. 15:2,4 Jer. 29:11-13 Heb. 10:19-22


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